El Milagro de la Vida Cotidiana

$0.00

Por Ernest Holmes

PDF de 6 páginas

Only registered users can download this free product.

Description

Hace dos mil años, Jesús habló a sus seguidores de un poder al alcance de cualquiera, para el que todo es posible. Y estableció reglas explícitas para el uso de este poder. Lo que hizo que Jesús se diferenciara de los demás fue su simple aceptación de que existe un poder del bien disponible para todos.

Fue su uso de este poder lo que asombró a los que lo rodeaban. Fue la simplicidad de su afirmación lo que hizo que fuera difícil de entender. Y cuando dijo: “Se te dará según tu creencia”, parecía que estaba hablando de un futuro lejano y no de algo que es cierto en cada momento de tu vida.

Jesús dijo que el Reino de Dios está cerca; que este Reino contiene todo lo necesario para tu bienestar; que Este Algo llamado Vida espera a que reconozcas su presencia y utilices su poder. Jesús puso la salvación donde se puede alcanzar, entrar en ella, aquí y ahora. Toda su enseñanza fue una afirmación de la disponibilidad del Poder Divino.

Esto es exactamente lo que todos necesitamos, porque tú y yo sabemos que no creamos las leyes de la naturaleza; no pusimos las estrellas en su curso ni causamos que el sol brillara o que la tierra girara sobre su eje. Supongamos que partimos de esta sencilla proposición: estamos rodeados de una Inteligencia creadora que actúa sobre nuestros pensamientos del mismo modo que la fuerza gravitatoria actúa sobre los objetos físicos. Esta es la clave de la situación, y es una llave de oro porque puede abrirnos la puerta de las oportunidades. Puede traer algo nuevo y maravilloso a nuestra experiencia.

Debemos acostumbrar nuestra mente al pensamiento de que las leyes mentales y espirituales actúan igual que otras leyes de la naturaleza. Por supuesto, nadie ha visto nunca estas leyes, pero ¿has visto alguna vez el principio de las matemáticas? ¿Alguien ha visto alguna vez la vida misma? La ciencia no afirma que ve las leyes de la naturaleza. Simplemente dice: Hemos descubierto que esas leyes existen y mediante la experimentación hemos averiguado cómo funcionan.

Sabemos que esas leyes existen porque podemos utilizarlas. No te preocupes si alguien pregunta por qué existe la ley de la fe, o cómo es. Porque nadie haría esta pregunta sobre cualquier otra ley natural. Se limitarían a decir que existe, y que por qué no la utilizan.

Jesús proclamó una ley del bien disponible para todos. Dijo que esta ley responde a tu fe, y al decir “se dará según tus creencias” te presentó la clave de la situación: se te hace, no tienes que hacerlo tú.